Datos de comportamiento
Compras, sesiones, interacciones y uso de producto unidos en un perfil por cliente.
Micro-segmentos que hacen algo. RFM clásico unido a embeddings de comportamiento y producto, con grupos estables y accionables.
Segmentar por edad y gasto no dice nada: segmentar por comportamiento dice qué hacer con cada grupo.
Somos una agencia de Inteligencia Artificial con equipo senior propio, método propia en cinco fases y resultados medidos en revenue, no en métricas de vanidad. Este servicio es una pieza más del sistema y se entrega con entregables cerrados, responsables y fechas.
Segmentos definidos por conducta real, estables en el tiempo y con una acción de marketing clara asociada. Lee la guía completa de Inteligencia Artificial para el contexto teórico.
RFM sigue siendo la base: cuándo compra, cuánto gasta y cuántas veces vuelve. El problema es que esa matriz produce segmentos que no siempre se pueden activar: un grupo grande con comportamientos muy distintos dentro. Al añadir embeddings de comportamiento y de producto, los grupos se afinan y cada uno tiene una lógica de compra reconocible.
Va dirigido a retail, ecommerce, suscripciones y bancos con base de clientes grande y con diferencias de comportamiento reales. Necesita un histórico de compras o de interacción de al menos seis meses para que los embeddings signifiquen algo. Sin histórico, la segmentación es un ejercicio de estilo.
Datos de comportamiento, embeddings, clusters, estabilidad, perfil y plan de acción.
Compras, sesiones, interacciones y uso de producto unidos en un perfil por cliente.
Vectores de comportamiento y de producto, con el modelo y la dimensión documentados.
Agrupamiento semántico con el número de grupos decidido por negocio y validado con métricas.
Los grupos se revisan trimestre a trimestre y se fusionan los que se mezclan.
Comportamiento, ticket medio, cadencia,canales y productos de cada segmento.
Una propuesta de mensaje, oferta y canal para cada segmento, con su prueba prevista.
Método, número de grupos, estabilidad y características de cada segmento.
Cinco pasos que se repiten cada trimestre.
Se unen compras, interacciones y uso de producto en un vector por cliente.
Se prueban distintos números de grupos y se elige el que se sostiene en el tiempo.
Cada grupo se comprueba con variables de negocio y se descartan los que no se distinguen.
Se describe cada segmento con su comportamiento y su valor, en lenguaje de negocio.
Cada grupo recibe su acción y el resultado se mide para ajustar el siguiente trimestre.
Un segmento que cambia cada trimestre no sirve. La estabilidad se testea y se exige antes de darlo por bueno.
Construimos el perfil, agrupamos y probamos con una activación real.
Revisamos qué comportamiento hay disponible y con qué calidad.
Construimos los vectores y validamos que distinguen lo que deben distinguir.
Elegimos grupos, los describimos y los validamos con negocio.
Definimos oferta, canal y mensaje para cada segmento.
Se revisa la estabilidad, se ajustan los grupos y se miden los resultados.
El mismo método sirve para retail, suscripciones o banca.
El plan de fidelización era único para toda la base y solo funcionaba en un segmento.
Cada micro-segmento recibió su oferta y el programa creció un 22% sin más inversión.
El RFM básico separaba por gasto y no detectaba a quien compraba cada tres meses.
Los embeddings de comportamiento detectaron ese público y el churn bajó un 9%.
Cada campaña de cross-selling se dirigía al mismo segmento de clientes con saldo alto.
La segmentación por conducta separó a los que querían refinanciar y permitió ofertas distintas.
El día que dejamos de discutir por el RFM y empezamos a discutir por clientes concretos, el equipo comercial cambió su manera de trabajar.
Reseña verificada en Google
4,9/5 · 240+ opiniones.
El RFM agrupa por tres variables y produce grupos amplios. Los embeddings añaden el comportamiento real y el contexto de compra, de modo que los grupos son más finos y más fáciles de activar. Es una evolución, no un reemplazo.
Histórico de compras o de interacción de al menos seis meses, con cliente identificable y eventos con fecha. Con eso se construye el perfil; sin eso, no hay segmentación que aguante.
Modelos de embedding para texto y comportamiento, KMeans o HDBSCAN para agrupar y una validación de estabilidad con índice silhouette y con el propio negocio. Todo queda en un pipeline reproducible.
Esa es la pregunta clave. Se testea la estabilidad en el tiempo y se fija un mínimo. Si un grupo se deshace cada trimestre, se fusiona con otro o se rediseña la segmentación.
No se usan atributos sensibles para segmentar y el tratamiento se pacta por escrito. Los perfiles se agregan y se puede limitar el uso a finalidades de comunicación comercial con el consentimiento adecuado.
De seis a ocho semanas hasta la segmentación validada y el plan de acción por grupo, con una primera activación medida al trimestre siguiente.
Media hora para entender si este servicio merece la pena. Si no lo tiene, te lo decimos en la llamada.
30 minutos con Jorge Sánchez Mosquete, experto en Segmentación RFM con embeddings. Sin compromiso, en español.
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