Base de conocimiento conectada
Tus documentos, PDFs, políticas y FAQ indexados con búsqueda híbrida y citas verificables.
Resuelven el 60-80% de las consultas. Web, WhatsApp Business, Instagram DM y Telegram conectados a tu información y a tu CRM.
Un buen chatbot no responde: entiende la intención, busca en tu información y deja la conversación lista para continuar.
Somos una agencia de Inteligencia Artificial con equipo senior propio, método propia en cinco fases y resultados medidos en revenue, no en métricas de vanidad. Este servicio es una pieza más del sistema y se entrega con entregables cerrados, responsables y fechas.
El chatbot detecta la intención, busca en tu base de conocimiento, responde con tus datos y pasa a una persona solo cuando hace falta. Lee la guía completa de Inteligencia Artificial para el contexto teórico.
La diferencia entre un chatbot que molesta y uno que resuelve está en lo que ocurre antes de escribir la respuesta. Nuestro bot detecta la intención real de la consulta, decide si tiene lo necesario para responder, busca en tus fuentes y, cuando no puede, deriva con todo el contexto ya recogido. La persona recibe el caso completo, no una pregunta de nuevo.
Va dirigido a equipos con volumen alto y preguntas repetidas: atención al cliente, soporte, pre-venta y comercio digital. No sustituye a la persona, la libera de lo mecánico. La implantación empieza por las cinco consultas que más se repiten y se extiende cuando las métricas loyal.
Base de conocimiento conectada, memoria de conversación y un escalado humano bien definido.
Tus documentos, PDFs, políticas y FAQ indexados con búsqueda híbrida y citas verificables.
Web, WhatsApp Business, Instagram DM y Telegram con el mismo cerebro y el mismo historial.
Cada intención, los datos que necesita, su respuesta y su criterio de derivación, escritos antes de programar.
Contexto de la conversación y ficha del cliente para no repetir la pregunta en cada turno.
Reglas de derivación por intención, horario, tono o valor de la operación, con aviso inmediato al equipo.
Conversaciones, discrepancias entre el bot y la respuesta humana y temas que se repiten.
Qué preguntó, qué documentos leyó el bot y por qué derivó. Sin esto no se corrige nada.
Cinco pasos que se repiten en cada turno de conversación.
El mensaje entra por un canal, se normaliza y se identifica al cliente si está registrado.
El modelo decide qué intención es, qué datos necesita y si puede resolverlo sin ayuda.
Consulta tu base de conocimiento, el CRM o la API y comprueba que la respuesta tiene respaldo.
Redacta con tus datos, cita la fuente cuando toca y lo envía por el mismo canal.
Si el caso es simple, cierra la interacción. Si no, crea la derivación con el contexto ya recogido.
El tono, el límite de intentos y las reglas de derivación se configuran por intención y se revisan con los casos reales.
Empezamos por las cinco consultas que más se repiten y extendemos desde ahí
Revisamos tickets, chats y llamadas para detectar las intenciones con más volumen y más coste.
Definimos intenciones, datos que faltan, respuesta esperada, tono y criterio de derivación.
Conectamos canales y fuentes, montamos la búsqueda híbrida y activamos las reglas de escalado.
El bot convive con el equipo humano una temporada. Medimos resolución, satisfacción y derivaciones de sobra.
Publicamos, vigilamos el coste por conversación y ajustamos el guion con lo que devuelve la gente.
El mismo motor sirve para un WhatsApp de ventas o para el soporte de una tienda.
Las preguntas de envío, stock y devoluciones llegaban mezcladas al correo y nadie respondía en menos de 24 horas.
El bot consulta el pedido en el ERP, responde con la situación real y deriva solo las excepciones.
Cada cliente pedía su contrato y su saldo por el mismo motivo y el equipo lo buscaba a mano en el CRM.
Responde con el documento correcto desde el CRM y registra cuándo lo ha descargado el cliente.
Los leads escriben de madrugada desde la web y nadie los atendía hasta la mañana siguiente.
Califica el interés, responde lo básico, agenda en el calendario comercial y pasa el contexto al CRM.
Lo montamos en dos semanas y la cola de correos dejó de crecer. El equipo pasó a revisar excepciones en vez de contestarlas.
Reseña verificada en Google
4,9/5 · 240+ opiniones.
Sí. El motor es el mismo y lo que cambia es el adaptador del canal. La conversación, el historial y las reglas de derivación se comparten, de modo que un cliente puede empezar en la web y continuar en WhatsApp sin que el bot pregunte otra vez lo mismo.
De tus fuentes: la base de conocimiento, el CRM, la API o los documentos que le indiques. El bot cita el documento que ha usado y, si no encuentra respaldo, deriva. Nunca responde con lo que se inventa.
Se activa la regla que hayas definido: derivar a una cola concreta, pedir un dato más o cerrar la conversación. Cada caso queda registrado y se revisa en el panel de calidad.
El coste variable es el del modelo por token. El fijo es el mantenimiento: revisar conversaciones, ajustar el guion cuando cambia el producto y auditar las derivaciones. Lo presupuestamos por horas al mes, no como cuota cerrada.
Sí, pero con control. Cada corrección aprobada por tu equipo entra en la base de conocimiento y después se prueba en un conjunto de casos antes de publicarse. Nada cambia en producción sin que lo veas.
Con un alcance de cinco intenciones, entre dos y cuatro semanas: una de diagnóstico y guion, otra de construcción y las últimas de prueba con el equipo humano al lado.
Media hora para entender si este servicio merece la pena. Si no lo tiene, te lo decimos en la llamada.
30 minutos con Jorge Sánchez Mosquete, experto en Chatbots conversacionales. Sin compromiso, en español.
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